Abrir las puertas de la casa y hacer que quienes llegan desde lejos también la sientan suya fue el espíritu que marcó el inicio de COMAM Chile 2026. Entre saludos, abrazos y distintos acentos, la Gran Logia Mixta de Chile recibió el jueves 22 de octubre a las delegaciones que participan en la 22.ª Asamblea General de la Confederación Masónica Americana (COMAM), en la Casa Masónica de Santiago.
La jornada reunió a autoridades y representantes de organizaciones masónicas de Colombia, Perú, Canadá, Estados Unidos, Brasil y Ecuador, entre otros países, junto con participantes de distintas regiones de Chile. Su llegada dio vida a un espacio de encuentro entre tradiciones y experiencias diversas, unidas por la voluntad de dialogar y fortalecer sus vínculos fraternales.
Entre las autoridades presentes estuvieron el Gran Maestro de la Gran Logia del Norte de Colombia, Álvaro José Día Romero; el Gran Maestro de la Gran Logia Central de Colombia, Henry Polanía Triviño; y el Gran Maestro del Gran Oriente de Colombia, Ángel David Roncancio García. También participaron Edison Paul, de la Gran Logia Haitiana de la Fraternidad Universal de Nueva York, y el Gran Maestro de la Gran Logia de Lengua Española para Norteamérica, Byron Cayetano.
La Gran Maestra de la Gran Logia Mixta de Chile, Ana Victoria Meza Manonellas, dio la bienvenida a las delegaciones y reconoció el trabajo del equipo que preparó la recepción. Como institución anfitriona, la Gran Logia Mixta de Chile abrió este encuentro desde una convicción que orienta su quehacer: mujeres y hombres pueden contribuir, en igualdad de condiciones, a la construcción de una sociedad más libre y fraterna.
Las danzas folclóricas chilenas acercaron a las visitas a las expresiones culturales de nuestro país. El cóctel ofreció, a su vez, un momento para conversar, reencontrarse y establecer nuevos lazos, antes de las actividades de reflexión y trabajo que se extenderán hasta el domingo 25 de octubre.
Así comenzó COMAM Chile 2026: con la hospitalidad como primera expresión de fraternidad. Las distancias dieron paso a la cercanía y los distintos acentos encontraron un lenguaje común en la alegría de compartir una misma casa.