Orígenes de la masonería mixta en el mundo
La masonería mixta surgió en Francia a finales del siglo XIX para que mujeres y hombres pudieran participar, en condiciones de igualdad, en una misma comunidad de formación y reflexión. Hasta entonces, las principales organizaciones masónicas reservaban a los varones el ingreso a sus logias, nombre que reciben los grupos en los que sus integrantes se reúnen y trabajan.
Un hecho decisivo ocurrió el 14 de enero de 1882, cuando la escritora, periodista y conferencista mujeres Maria Deraismes, defensora de los derechos de las mujeres y de la infancia, fue admitida en la logia Les Libres Penseurs —Los Librepensadores—, de la localidad francesa de Le Pecq. Su ingreso se realizó mediante la iniciación, ceremonia que marca el comienzo de la formación masónica. Esta decisión desafió las restricciones de la época y provocó resistencias entre quienes se oponían a la incorporación de mujeres.
La iniciativa contó con el apoyo del médico y masón Georges Martin, quien defendía la igualdad de derechos desde su actividad política y social. Su compromiso comprendía la educación laica, la atención sanitaria y la protección de las mujeres y la infancia. En el ámbito masónico, promovió su admisión en las mismas condiciones que los hombres.
Tras años de esfuerzos por ampliar esa participación, ambos impulsaron la creación de Le Droit Humain —El Derecho Humano—, una organización masónica mixta fundada en París el 4 de abril de 1893. En ella, mujeres y hombres podían reunirse, asumir responsabilidades y compartir un mismo proceso de aprendizaje y desarrollo personal.
Después de la muerte de Maria Deraismes, en 1894, Georges Martin y las integrantes fundadoras continuaron el trabajo de organización y expansión. El médico dedicó buena parte de su vida y de sus recursos a consolidar el proyecto y facilitar espacios para el funcionamiento de las logias.
La experiencia se extendió más allá de Francia mediante la creación de logias en otros países. Con el tiempo, El Derecho Humano adquirió una estructura internacional y contribuyó a difundir la masonería mixta por los cinco continentes. Su nacimiento abrió así un camino para la participación igualitaria de mujeres y hombres en la vida masónica.