Orígenes de la masonería mixta en Chile
Entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, Chile experimentó transformaciones sociales, políticas y culturales que ampliaron el debate sobre la educación, los derechos de las mujeres y la participación ciudadana. En ese contexto, comenzó a tomar forma la aspiración de crear un espacio masónico en el que mujeres y hombres pudieran desarrollar juntos su formación moral, intelectual y espiritual.
La iniciativa encontró apoyo entre masones comprometidos con la ampliación de los derechos civiles, políticos y patrimoniales de las mujeres. Para sus impulsores, incorporarlas al trabajo de las logias —los grupos en los que se reúnen y se forman quienes integran la masonería— significaba reconocer su capacidad para participar plenamente en una actividad hasta entonces reservada a los hombres.
Esta propuesta también enfrentó resistencias. Algunas autoridades masónicas defendían la continuidad de las normas que excluían a las mujeres, mientras otros integrantes cuestionaban que esa restricción fuera compatible con el principio de igualdad. La discusión abrió un proceso de reflexión sobre quiénes podían acceder a la formación masónica y compartir sus responsabilidades.
La experiencia de Le Droit Humain —El Derecho Humano—, organización masónica internacional que admitía a mujeres y hombres en igualdad de condiciones, sirvió de referente para impulsar la masonería mixta en Chile. En este proyecto participaron miembros de la logia Hiram n.º 65, de Santiago, perteneciente a la Gran Logia de Chile, e integrantes de la Sociedad Teosófica de Chile.
En 1929, esta última institución invitó al pensador Curuppumullage Jinarajadasa, miembro de aquella orden internacional, a dictar una serie de conferencias en el país. Su visita permitió avanzar en las gestiones para fundar la primera logia mixta chilena.
Durante su estadía, Jinarajadasa tomó contacto con el grupo interesado en establecer la masonería mixta en Chile y contribuyó a concretar la iniciativa. Su participación vinculó las aspiraciones locales con una organización que ya contaba con experiencia en el trabajo conjunto de mujeres y hombres.
El 25 de febrero de 1929 se fundó en Santiago la logia Igualdad, la primera de carácter mixto en el país, vinculada a El Derecho Humano. Su creación convirtió una aspiración debatida durante años en un espacio efectivo de participación y marcó el comienzo de la masonería mixta en Chile.